17 Sep Alzheimer y cambios de comportamiento: cómo actuar ante la agitación, la irritabilidad o la apatía
El Alzheimer no afecta únicamente a la memoria. A medida que la enfermedad evoluciona, pueden aparecer cambios en el comportamiento y en el estado de ánimo que resultan especialmente difíciles de comprender y gestionar para las familias.
Agitación, irritabilidad, apatía, ansiedad o rechazo a determinadas actividades son algunas de las situaciones que pueden presentarse. Saber por qué ocurren y cómo actuar puede ayudar a mejorar el bienestar de la persona y facilitar su cuidado diario.
Para las familias que cuidan a una persona con Alzheimer en Barcelona, contar con información y apoyo profesional puede resultar especialmente importante cuando estos cambios empiezan a ser frecuentes.
¿Por qué cambia el comportamiento de una persona con Alzheimer?
Los cambios de comportamiento pueden formar parte de la evolución de la enfermedad, pero no siempre tienen una única causa.
Una persona con Alzheimer puede tener dificultades para expresar que siente dolor, miedo, cansancio, hambre o malestar. En otras ocasiones, determinados ambientes, ruidos, cambios de rutina o incluso una forma de comunicación que no comprende pueden provocarle inseguridad.
Por ello, ante un cambio repentino o especialmente intenso en el comportamiento, es importante intentar identificar qué puede estar provocándolo y consultar con los profesionales sanitarios cuando sea necesario.
Agitación e inquietud
La persona puede mostrarse nerviosa, caminar continuamente, repetir determinadas acciones o tener dificultades para permanecer tranquila.
Ante estas situaciones suele ser conveniente mantener un ambiente calmado, evitar discusiones y tratar de identificar posibles desencadenantes.
Las rutinas también adquieren una especial importancia. Mantener horarios relativamente estables para las comidas, el descanso y las actividades puede aportar seguridad y reducir la desorientación.
Irritabilidad y reacciones inesperadas
Una actividad aparentemente sencilla, como vestirse, ducharse o salir de casa, puede convertirse en una fuente de frustración para una persona con deterioro cognitivo.
Cuando esto ocurre, forzar la situación o intentar convencerla mediante razonamientos complejos puede aumentar su malestar.
Resulta preferible hablar con tranquilidad, utilizar frases sencillas, darle tiempo para responder y, cuando sea posible, ofrecer alternativas.
Sobre este aspecto puedes ampliar información en nuestro artículo Cómo comunicarse con una persona con Alzheimer: consejos para mejorar la comunicación.
Apatía y pérdida de interés
Otro cambio frecuente es la disminución de la iniciativa. La persona puede dejar de mostrar interés por actividades que anteriormente disfrutaba o necesitar ayuda para comenzar cualquier tarea.
No siempre significa que no quiera participar. En ocasiones, simplemente necesita mayor acompañamiento, estímulos adecuados y actividades adaptadas a sus capacidades.
En este sentido, las intervenciones no farmacológicas pueden desempeñar un papel importante en el mantenimiento de capacidades y en el bienestar de la persona.
Terapias no farmacológicas para el Alzheimer: una forma de cuidar más allá de la medicación
Alteraciones del sueño y cambios de comportamiento
El descanso también puede influir considerablemente en el comportamiento. Dormir mal, despertarse repetidamente durante la noche o presentar mayor desorientación al final del día puede incrementar la irritabilidad y la inquietud.
Ya hablamos específicamente de ello en Alteraciones del sueño en personas con Alzheimer: causas y qué hacer.
¿Qué pueden hacer las familias?
Más que intentar corregir constantemente determinadas conductas, puede resultar útil preguntarse qué necesidad está intentando expresar la persona.
Mantener rutinas, reducir estímulos innecesarios, respetar sus tiempos, adaptar las actividades y cuidar la forma en que nos comunicamos puede contribuir a crear un entorno más tranquilo.
También es importante que el cuidador reconozca sus propios límites. El cuidado continuado de una persona con Alzheimer puede implicar una importante carga física y emocional.
¿Cuándo puede ser necesario buscar atención especializada?
Cuando los cambios de comportamiento son frecuentes, existe riesgo para la seguridad de la persona o la familia encuentra cada vez más dificultades para proporcionarle los cuidados que necesita, puede ser conveniente valorar recursos profesionales.
No existe un momento idéntico para todas las familias. Las necesidades dependerán de la evolución de la enfermedad, el grado de autonomía y las circunstancias del entorno.
Si te encuentras en esta situación, puedes consultar también ¿Cuándo ingresar a una persona con Alzheimer en una residencia?
Atención especializada en Alzheimer en Barcelona
En Residencia Los Olivos, en Barcelona, la atención a las personas con Alzheimer se adapta a sus necesidades y a la evolución de la enfermedad, procurando mantener sus capacidades y proporcionarles un entorno seguro, tranquilo y cercano.
Comprender los cambios de comportamiento es una parte fundamental de este acompañamiento. Detrás de una conducta puede existir una necesidad que la persona ya no es capaz de expresar como antes.
Por ello, una atención especializada en Alzheimer en Barcelona debe contemplar no solo las necesidades asistenciales, sino también la historia de vida, las rutinas, las preferencias y el bienestar emocional de cada persona.