26 Ago Alteraciones del sueño en personas con Alzheimer: causas y qué hacer
Los problemas de sueño en personas con Alzheimer son relativamente frecuentes y pueden convertirse en una de las situaciones más difíciles de gestionar para las familias. Despertares durante la noche, somnolencia durante el día, inquietud al anochecer o cambios en los horarios habituales de sueño pueden aparecer a medida que evoluciona la enfermedad.
Entender por qué se producen estas alteraciones y saber cómo actuar puede ayudar a mejorar el descanso de la persona y facilitar también el día a día de quienes la cuidan.
¿Por qué el Alzheimer puede alterar el sueño?
El Alzheimer no afecta únicamente a la memoria. Los cambios que provoca en el cerebro también pueden alterar los mecanismos que regulan el ciclo de sueño y vigilia.
La persona puede tener dificultades para distinguir correctamente entre el día y la noche o experimentar cambios en sus rutinas habituales.
Además, existen otros factores que pueden influir, como el dolor, determinados medicamentos, la falta de actividad durante el día, la necesidad de ir al baño, la ansiedad o un entorno poco adecuado para dormir.
Por ello, cuando aparece un cambio importante o repentino en el sueño, es recomendable comentarlo con los profesionales sanitarios para valorar posibles causas.
Despertares y desorientación durante la noche
Una persona con Alzheimer puede despertarse durante la madrugada y no comprender dónde está o qué momento del día es.
En estas situaciones conviene evitar discusiones o explicaciones demasiado complejas. Hablar con tranquilidad, utilizar frases sencillas y transmitir seguridad suele resultar más útil.
También puede ayudar mantener una iluminación nocturna suave que permita reconocer el entorno sin alterar excesivamente el descanso.
La forma en la que nos dirigimos a la persona puede ser especialmente importante en estos momentos. Puedes consultar también nuestros consejos sobre cómo comunicarse con una persona con Alzheimer.
¿Qué es el síndrome del atardecer?
Algunas personas con Alzheimer presentan mayor inquietud, confusión o agitación durante las últimas horas de la tarde y al comienzo de la noche. Este fenómeno se conoce habitualmente como síndrome del atardecer o sundowning.
La persona puede mostrarse más desorientada, nerviosa o insistir en que necesita «volver a casa», aunque se encuentre en su propio domicilio.
No todas las personas con Alzheimer presentan este comportamiento y su intensidad puede variar considerablemente.
Cómo favorecer un mejor descanso
Establecer determinadas rutinas puede ayudar a mejorar el sueño y reducir la desorientación nocturna.
Es recomendable intentar mantener horarios regulares para levantarse, comer y acostarse, así como favorecer la exposición a la luz natural durante el día.
La actividad física adaptada y las actividades cognitivas o sociales también pueden contribuir a que la persona llegue a la noche con un ritmo de actividad más adecuado.
Por el contrario, las siestas muy prolongadas durante el día pueden dificultar el descanso nocturno.
Crear un ambiente tranquilo antes de dormir
Las últimas horas del día deberían ser progresivamente más tranquilas.
Reducir el ruido, evitar actividades demasiado estimulantes y mantener una iluminación agradable puede ayudar a que la persona identifique que se acerca el momento de descansar.
También resulta conveniente que el dormitorio sea seguro, cómodo y fácilmente reconocible, especialmente cuando existe desorientación.
¿Qué hacer si se levanta durante la noche?
Si la persona se despierta y comienza a caminar por la vivienda, lo prioritario es garantizar su seguridad.
Conviene evitar obstáculos, asegurar las zonas potencialmente peligrosas y facilitar el acceso al baño.
Si está desorientada, acompañarla con calma suele ser más efectivo que intentar convencerla mediante razonamientos complejos.
Cuando estas situaciones son frecuentes, es importante valorar si las necesidades de supervisión han aumentado.
¿Cuándo debemos consultar con un profesional?
Los cambios importantes en el patrón de sueño deben consultarse, especialmente cuando aparecen de manera repentina.
Una alteración brusca del comportamiento o del descanso puede estar relacionada con otras circunstancias médicas que necesitan valoración profesional.
También es recomendable pedir ayuda cuando los despertares nocturnos son muy frecuentes, existe riesgo de caídas o salidas del domicilio, o la familia ya no puede garantizar una supervisión adecuada durante la noche.
Cuando los cuidados durante la noche se hacen difíciles
A medida que el Alzheimer evoluciona, algunas personas necesitan una supervisión cada vez mayor, también durante las horas nocturnas.
Para las familias, mantener esta atención de forma continuada puede resultar especialmente exigente y afectar al descanso del cuidador.
Cuando esto ocurre, puede ser necesario replantear la organización de los cuidados y valorar qué recurso asistencial puede responder mejor a las nuevas necesidades.
Si te encuentras en esta situación, puede ayudarte nuestro artículo sobre cuándo ingresar a una persona con Alzheimer en una residencia.
Adaptar los cuidados a cada etapa del Alzheimer
No existe una única solución para los problemas de sueño asociados al Alzheimer. Las necesidades pueden cambiar a medida que evoluciona la enfermedad y cada persona responde de manera diferente a las distintas estrategias.
Mantener rutinas, favorecer un entorno seguro y tranquilo y contar con asesoramiento profesional son aspectos fundamentales para preservar el bienestar de la persona.
En Los Olivos, la atención a las personas con Alzheimer se adapta a sus necesidades individuales, teniendo en cuenta no solo los aspectos asistenciales, sino también sus rutinas, preferencias y bienestar emocional.